Informaciones generales

Cuando el hombre empieza su aventura en el planeta, la sal no era un problema pues el suministro diario de Cloruro de sodio era logrado con la ingestión de carne cruda de los animales que cazaban.

Pero con el uso del fuego para cocinar, las cosas empezaron a cambiar. En la cocción, los alimentos pierden la sal natural y el sabor. Habría que encontrar una forma de compensar esas pérdidas – y la respuesta estaba en la sal de la naturaleza.

Se descubrieron las primeras minas y la extracción de la sal y su comercio hicieron la riqueza de muchos pueblos. Dada su importancia, literalmente valía su peso en oro – un gramo de sal por un gramo de oro. Lo que supuestamente llevó el senador romano Casiodoro a preguntarse: “algunos no necesitan el oro para vivir, pero ¿quién puede vivir sin sal?”.

La principal vía de transporte de la Roma antigua se llamaba Vía Salaria (Ruta de la Sal), por la que transitaban los soldados llevando a la ciudad cargamentos del cristal precioso. La paga que recibían era el “salarium”, o sea la moneda necesaria para comprar sal. La palabra “salario” quedó y la usamos hasta la fecha, sin que nadie se acuerde de su origen.

En el libro sobre sus viajes a China el viajero Marco Polo describió monedas de sal acuñadas con el sello de Gengis Khan . Hasta comienzos del siglo XX en Etiopía se usaban discos de sal como monedas, y en algunas regiones de África central era posible comprarse una novia a cambio de un carro cargado de sal!

A lo largo de la historia, a sal ha jugado un papel estratégico. Reyes y gobernantes controlaban el monopolio con mano de fierro. En Francia, el pueblo era obligado a comprar la sal directamente de los almacenes del rey, que cobraba una tasa arbitraria, conocida como gabelle, de la cual estaban exentos el clero y la nobleza. Como muchos otros privilegios de la época, la tasa fue abolida con la Revolución Francesa.

Por ser considerada tan valiosa, la sal adquirió un significado casi sagrado. Se volvió sinónimo de gracia, espíritu, sabiduría. El poeta griego Homero la consideraba “divina”. El filósofo Platón la definía como “sustancia apreciada por los dioses”. “Vosotros sois la sal de la tierra” decía Jesús, en cita de la Biblia. Los hebreos sellaban sus acuerdos con sal. Los beduinos de Arabia Saudí nunca atacaban a una persona con la cual hubieran compartido la sal alguna vez.

Hebreos, griegos y romanos tenían por costumbre usar la sal en sus ofrendas a los dioses. En esos rituales quizá radique el origen de una de las supersticiones más comunes de la antigüedad: volcar la sal o derramarla era una señal de mal agüero.

La EmpresaLa Sal ProductosRecetasTrucos y Salud Contacto
RefinariaDatos generalesMesa y cocinaRegistre su recetaClic aquíConsumidor
Marca CisneSaludIndustria  Cliente
Marca ClipperSales para Baño   Dirección
Evaporación de efecto múltiple Sal contra el Dengue   Trabaje con nosotros
Molienda Hidromecánica     
      

Servicio de Atención al Consumidor Cisne (SACC): 0800-177667 | consumidor@salcisne.com.br

© 2013 Refinaria Nacional de Sal S.A. - Sal Cisne. Todos los derechos reservados.